martes, 27 de julio de 2010

Cría de la artemia

Cría de la artemia
(Artemia spp)


Características de la artemia

Las artemias son crustáceos de tamaño pequeño. La artemia salina mide, por ejemplo, entre 1 (a veces algo menos) y 1'5 centímetros, según la edad y las condiciones ambientales.
La salinidad del agua es uno de los factores ambientales que influye en el crecimiento de las artemias. A menores índices de salinidad del agua se ha visto que las artemias que viven en ellas son más grandes que aquellas que viven en aguas más saladas.
No obstante, existen artemias muchos más pequeños como la Artemia parthenogenetica que mide unos 3 mm de longitud.

Las artemias son crustáceos que viven en aguas salobres, en algunos casos en aguas muy saladas, de hasta más de 330 gramos de sal por litro de agua dulce, sin embargo, también pueden vivir en aguas prácticamente dulces.
En el Mar Caspio con una baja salinidad, menos de la mitad que la del Mar Mediterráneo también viven artemias, la Artemia salina.

Las artemias viven en aguas salobres del continente, como lagunas, lagos (endorreicos) o salinas, pero no en los mares ni en océanos.

Las artemias son animales con una gran capacidad de colonizar los ambientes más inhóspitos, como por ejemplo, charcos con poca agua que se secan muy rápidamente. De hecho, la mayoría de especies de artemia viven en las zonas secas del planeta.
Acostumbran a vivir en zonas donde la vida es difícil para evitar el acoso de los depredadores, peces sobre todo. Las artemias han desarrollado la formación de quistes como mecanismos de supervivencia a los ambientes a veces tan hostiles en los que viven.

Como sistemas de supervivencia a los ambientes poco favorables, las artemias disponen de varios recursos, además de la formación de quistes. Así, las artemias pueden vivir en aguas muy saladas, es decir, tienen una gran capacidad de tolerar niveles elevados de salinidad, porque tienen sistemas para regular la presión osmótica de su cuerpo.
Estos crustáceos diminutos pueden vivir en ambientes poco oxigenados, como consecuencia de la gran salinidad de las aguas donde viven, ya que se aumenta la síntesis de hemoglobina (la proteína responsable de transportar el oxígeno en la sangre hasta los tejidos del cuerpo) como respuesta al incremento de la salinidad del agua.
La Artemia parthenogenetica es especialmente resistente a las hostilidades del medio.

En las artemias es frecuente hablar de endemismos, puesto que existen especies que viven en zonas muy restringidas y concretas del mundo. Un ejemplo de ello es la Artemia monica que solamente vive en un lago californiano, el Lago Mono, de ahí su nombre científico o la Artemia persimili, endémica de Argentina.
Para evitar enfrentarse con los depredadores, batalla que seguramente tendrían perdidos estos antiguos e indefensos, las artemias han optado por vivir en zonas muy concretas del planeta, a cambio, las artemias son tremendamente abundantes en los pequeños reductos que han escogido para vivir, ya que son pocos los animales que pueden tolerar tan bien las grandes variaciones que sufren los ambientes donde viven les artemias.

No obstante, también hay artemias que tienen una gran área de distribución, como la Artemia franciscana, que vive en todo el mundo, excepto en la Antártida; el único continente donde es imposible encontrar a este crustáceo. Aunque, originalmente, esta especie de artemia vivía solamente en América.
En Europa, podemos encontrar de forma salvaje (junto con la introducida Artemia franciscana) a la Artemia tunisiana, que también vive en Asia.
La Artemia parthenogenetica vive en Europa, en varias salinas de Italia, la mitad oriental de España, el sur de Francia, en Grecia o en Turquía.
También existió en Europa la Artemia salina, en las salinas de Lymington, en el sur de Inglaterra aunque terminó por extinguirse. Sin embargo, en la actualidad, la Artemia salina, sin contar con los ejemplares criados en cautividad en todo el mundo, vive en muchos puntos del planeta y la podemos ver de forma salvaje en el centro de Asia, la India, en el Mar Caspio (en realidad es un lago de agua salada), en los Estados Unidos, en el sur de España, en Túnez, en Australia e incluso en Groenlandia.

Las artemias son unos animales muy antiguos, en la época de los dinosaurios ya existían estos pequeños crustáceos.

Las artemias tienen fototropismo positivo, o lo que es lo mismo, sienten atracción a la luz como las plantas. Podremos darnos cuenta de esta propiedad de las artemias cuando en iluminar una zona concreta del recipiente donde viven las artemias se dirigen a ellas nadando de una forma muy curiosa, de espaldas.
Pero es la forma normal de nadar de estos crustáceos siguiendo trayectorias rectas que solo abandonarán cuando algo les asuste, en cuyo caso cambian de forma brusca de recorrido.
También es habitual que estos animales naden a contracorriente.

Alimentación de la artemia

Las artemias son animales filtradores o también llamados suspensívoros, como lo son también muchos moluscos tales como los mejillones o las ostras. Mediante la corriente que crean con el movimiento de los apéndices torácicos, los filópodos, las artemias filtran algas unicelulares (Dunaliella,Tetrahedron, Chateocercos) rotíferos y detritos.
El tipo de alimento que filtran las artemias depende de su tamaño, concretamente de las sedas filtradoras de los filípodos, que actúan como un auténtico filtro. Las artemias más grandes son capaces de filtrar pequeños crustáceos. La solubilidad también es importante, puesto que los alimentos poco solubles no serán bien aprovechados por las artemias, ya que estos crustáceos se nutren del alimento que encuentran disuelto en el agua.

Podemos alimentar a las artemias con una gran variedad de ingredientes dado que las artemias son animales filtradores no selectivos.

En acuicultura se emplean las algas Isochrysis galbana, Dunaliella, Tetraselmis o Chateocercos, entre otras, aunque la alga espirulina (Spirulina maxima) también se puede usar como alimento para artemias y es más fácil de adquirir en tiendas, a razón de ser también un buen complemento dietético para personas.
La alga espirulina es muy rica en proteínas y aminoácidos esenciales, vitaminas y minerales por lo que es un buen alimento no sólo para los humanos, también para las artemias.
Los rotíferos son otro tipo de alimento vivo que se puede dar a las artemias.

Las artemias artemias que viven en la naturaleza se alimentan, de alimento vivo, pero también de detritus y restos de materia orgánica que se encuentran acumulados en el fango, por lo que a parte de alimento vivo, como los rotíferos podemos darle a las artemias alimento inerte (el alga espirulina que venden en las tiendas también es alimento inerte), aunque asumimos con su introducción en el recipiente de las artemias de tener algún que otro problema en la calidad del agua puesto que este tipo de alimento ensucia más el agua que el alimento vivo.
De todas formas, podemos colar la comida que daremos a las artemias para que las partículas más gordas que no podrán comer las artemias no ensucien el agua y así minimizar el problema de contaminación del agua.
Sin embargo, la ventaja principal de dar alimento inerte es la comodidad, a parte de que es mucho más barato.

A parte de la solubilidad del alimento, la cantidad de comida que les damos a las artemias influye en la calidad del agua donde viven las artemias. Si pasado un tiempo tras la administración del alimento a nuestras artemias, el agua continúa estando notablemente turbia esto quiere decir que debemos darle menos alimentos de lo que solemos.

El alimento inerte se puede proporcionar a las artemias como una mezcla homogénea de harina de arroz o de trigo, germen de trigo, salvado de arroz, harina de soja, yema de huevo, alga espirulina y levaduras.

Condiciones de cría de la artemia

La temperatura óptima se encuentra entorno a los 25ºC.

El pH debe ser básico (alrededor del 8'5) y el agua donde están las artemias es importante que se encuentre bien oxigenada.

Aunque estos animales soportan una salinidad muy variada y pueden vivir, por lo tanto, en aguas prácticamente dulces, el agua de su medio siempre es necesario que tenga algo de sal para su supervivencia.
Los valores de salinidad más recomendados son aquellos cercanos a los que tienen el Mar Mediterráneo, porque aunque nos pueda parecer extraño tiene una baja salinidad, claro está si lo comparamos con la salinidad de algunas salinas por ejemplo.
Para conseguir dicha salinidad añadiremos por cada litro de agua dulce 38 gramos de sal.
La sal no puede contener iodo.

Estas condiciones son importantes principalmente para que se dé una eclosión adecuada de los quistes de artemia.

El agua que suministraremos a las artemias puede ser del grifo pero es importante que la dejemos reposar un par de días para que se evapore el cloro.

Reproducción de la artemia

Cuando las artemias alcanzan 1 centímetro de longitud, al cabo de un mes aproximadamente, es cuando están listas para reproducirse, dado que ya tienen el aparato reproductor bien formado.

Una salinidad muy alta, acompañado de una situación de escasez de comida, favorece la reproducción ovípara. Los huevos producidos en estas condiciones, los quistes de artemia, pueden resistir bastante tiempo sin desarrollarse hasta que mejoran las condiciones ambientales, es decir, hasta que el agua deja de ser extremadamente salada y el alimento cada vez es más frecuente, la temperatura es más adecuada o bien hasta que simplemente los quistes se rehidratan. Los quistes de artemia aguantan periodos de desecación de muchos años. Durante todo este tiempo el embrión que alberga el quiste se encuentra como dormido. El quiste está en criptobiosis esperando a que las condiciones ambientales mejoren para desarrollarse.

El corion es la sustancia, producida por una glándula de la artemia, la glándula de la cáscara, que rodea a los huevos y los protege del medio ambiente. Cuanto mayor es la densidad del agua, mayor es la capa de protección de los huevos y también más tiempo necesitan los huevos para eclosionar.

De forma muy parecida a las dafnias, las artemias pueden colonizar nuevos hábitats cuando sus quistes quedan adheridos a las plumas o patas de las aves acuáticas o incluso cuando son transportados por el viento.

Las artemias macho se diferencian de las hembras porque tienen en la cabeza unas estructuras que les sobresalen, mientras que las hembras tienen unas antenas muy sencillas. Se trata de unas antenas modificadas y desarrolladas para el apareamiento, con ellas el macho sujeta a la hembra.
Las hembras tienen a la base de la cola, el útero, que se ve muy engrosado.
Observando a las artemias hembras podremos saber si pronto tendremos ya crías de artemia, puesto que cuando las artemias están cargadas de huevos se les puede ver por transperencia en el útero como una mancha de color naranja.

Existen cepas de artemia que se reproducen por partenogénesis, pero el caso más sorprendente es el de la Artemia parthenogenetica cuyos individuos se reproducen casi todo el tiempo de forma partenogenética. La reproducción partenogenética permite colonizar nuevos ambientes porque genera una gran cantidad de individuos nuevos con la única condición de que esos ambientes sean adecuados para la artemia, sin grandes variaciones en las condiciones del hábitat.

En cambio, cuando los ambientes son desfavorables para la vida de las artemias, estos animales se reproducen por reproducción sexual como forma de adaptación (la reproducción sexual genera variabilidad genética, y por lo tanto, también algunos individuos con características más adecuadas para sobrevivir a un medio determinado).

Para disponer de los nauplios solamente deberemos vigilar con la salinidad del agua y evitar que sea muy alta.
Con una baja salinidad, por ejemplo de 38 gramos de sal por litro de agua dulce, que es la salinidad que tiene el Mar Mediterráneo las pequeñas artemias romperán el cascarón en cuestión de horas.

Las artemias también se pueden reproducir de forma ovivípara, como algunos reptiles, por ejemplo las víboras.

En la reproducción ovivípara, los huevos se desarrollan en la cámara de incubación de los huevos o también llamada ovisaco hasta que están totalmente desarrollados como nauplios, momento en que se produce la liberación al agua de los nauplios de artemia.

Aunque los adultos de artemias pueden ser una buena fuente de alimento, muy adecuada para ciertos peces de mayor tamaño, todavía continúan usándose poco como alimento, empleándose en su lugar casi exclusivamente las larvas de las artemias o nauplios por su mayor disponibilidad en el mercado obtenidas a partir de los quistes comerciales de artemia.
La cría de las artemias es, a la vez, una buena forma de disponer de un número adecuado de artemias adultas para emplearlas como alimento vivo para peces y crustáceos marinos.
Sin embargo, no tenemos que dar prisa puesto que las artemias son pequeños crustáceos de vida muy corta, y apenas su longevidad supera los 2 meses de vida en el caso de Artemia parthenogenetica. Los machos todavía viven menos tiempo que las artemias hembra. Sin embargo, Artemia salina vive algo más de tiempo y la esperanza de vida es de casi 1 año.

Cómo hacer eclosionar los quistes de artemia


Podemos utilizar una botella de plástico de 1'5 litros de capacidad y la llenaremos de agua con la salinidad adecuada.

A continuación, introduciremos en la botella los quistes de artemia e iremos removiendo para que se hidraten completamente.

Especialmente durante la eclosión de los quistes, es importante que el agua esté bien oxigenada. Para garantizar unos niveles adecuados de oxígeno en el agua podemos hacer uso de la bomba de aire de los acuarios y conectarla a un tubo de goma.
De otro modo, tendremos que ser nosotros mismos los que oxigenaremos el agua con la ayuda de una pajita y la fuerza de nuestros pulmones. Los resultados, obviamente, son peores que en el caso anterior.

Al cabo de unas 24 horas, se producirá la eclosión de los nauplios que miden menos de 0'5 mm de longitud.

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